jueves, 14 de diciembre de 2017

EL ESPÍRITU DE LA PINTURA. CAI GUO-QIANG


Pintar es una expresión de la mente y el corazón (Cai Guo-Qiang)

Museo del Prado (Edificio Jerónimos). Hasta el 4 de marzo 2018.. Entrada general (15€). Reducida (7,5€). Lunes a sábados: 10hs-20hs. Domingos/Festivos: 10hs-19hs.

Cai Guo Quiang nació en China, pero también vivió unos cuantos años en Japón. Lo interesante es que él no es pintor, estudió escenografía y, de hecho, hizo sus pinitos en algunas películas. Ahora vive y trabaja en Nueva York. Él dice que siempre recuerda cómo su padre le subía a sus rodillas y le enseñaba, mientras se liaba un cigarrillo, los dibujos que hacía en las cajas de cerillas que recolectaba, mientras le aseguraba que los paisajes allí incrustados eran su pueblo natal. Sí, en unas diminutas cajas estaba representado el puerto, y el bosque, y la pequeña ciudad y todos los recuerdos que su padre mantenía en su mente. De ahí que Quiang sienta que un lienzo puede contener infinitos paisajes, expresiones y caminos, aunque a simple vista el trazo parezca simple o el cuadro con poco contendido.

Algunos ejemplos: nueve coches en distintas fases de su explosión Innoportune: Stage 1 (complicada su instalación en la rotonda del Guggenheim de Nueva York, 2008, en la exposición I want to believe). Para los expertos, sus indagaciones artísticas tienen mucho que ver con transformaciones artísticas. En este ejemplo, Quiang no pretende transformar el espacio de la rotonda, es algo más: el espectáculo no termina siquiera cuando las luces están en todo su apogeo porque la intención es trasladar al espectador al mismo espacio, a sus explosiones más iniciales, lo que reinterpretará más tarde con los atentados del 11-S. O su  Innoportune: Stage 2 (nueve tigres acribillados por lanzas en una disposición asimétrica que simbolizan una leyenda china que cuenta cómo un tigre que devoraba hombres tenía atemorizado a todo un pueblo, hasta que un bandido-héroe logra matarle por fin y terminar con la maldición). O su Falling Back to Earth, una exposición abierta en 2013 en la Gallería de Arte Moderno (Brisbane, Australia).

Sus exhibiciones son una lectura de representaciones de gran formato que se transforman en verdaderos shows para los visitantes.

En Japón exploró las propiedades de la pólvora en sus dibujos, consiguiendo obras únicas. La pólvora es excitante y tiene su propio carácter. Puede gustarle o no lo que haces con ella, según cuenta Quiang.  Dicen de él que es un visionario, un artista global, explosivo, que logra unir lo que él llama el mundo de lo visible y el de lo invisible. Con ello consigue obras únicas e irrepetibles.

Ésta metodología le ha hecho famoso. Verle en su estudio no tiene precio, serio y concentrado, meditativo, con una decena de ayudantes que le van completando las labores más tediosas en tanto que Qiang se dedica al proceso creativo. Es como si de una metáfora se tratara, de un material para matar, para engendrar arte y una obra hermosa y libre. La exposición en Madrid acoge obras en lienzo, un vídeo sobre el making off de la exposición y bocetos originales de algunos de las obras. Ha trabajado muchos meses en el Salón de reinos del Prado para concebir y realizar esta exposición. Ha evocado a los espíritus de pintores que duermen en el museo, en largos paseos en el crepúsculo por las salas y edificios del Prado, queriendo verter el “chi” (“energía” según la creencia oriental, donde no hay creación ni destrucción porque siempre ha existido esa energía).

En las salas parece que todo lo mostrado es espontáneo, pero en realidad lo único imprevisible de la exposición es la acción inmediata de la pólvora y su capacidad de transformar.

 


viernes, 1 de diciembre de 2017

MARTE, LA CONQUISTA DE UN SUEÑO



Espacio Fundación Telefónica. c/ Fuencarral, 3. M a D: 10:00hs. a 20:00hs. Gratuita.

La exposición abierta hasta el 4 de marzo de 2018 nos abre un espacio para la sorpresa. Es interesante, quizás no tanto por su valor artístico, pero sí desde un punto de vista cultural. Marte está, desde hace tiempo, en el punto de mira de investigadores multidisciplinares.

Para abrir boca, escucharemos a Carl Sagan. Su imagen parece sacada de una de las Conferencias de Navidad ante niños absortos de todas las edades en las que intervino: en 1977, de hecho, dijo que Marte era sin duda “a reasonable place to think about what’s the ground like, what’s the athmosphere like, could there be life?, is it as old as Earth?” (porque -a su juicio- los supuestos canales de los que se aseguraba su existencia no eran tales, o que no era tampoco cierto que los puntos verdes fueran plantas, mientras experimentaba con sus artilugios en la mesa.

 

Contemplaremos porciones de meteoritos venidos de Marte (cosa difícil de obtener) o una probeta con aguas del famoso río Tinto. Aprenderemos que curiosidades como que los días en Marte se llaman soles, que un año marciano son 687 días, que su montaña más alta (Monte Olimpo) tiene una altitud de 22,5 Km (el Everest terráqueo 8,8 Km), o que sus dos lunas se llaman Fobos y Deimos (personificaciones del terror y el miedo) un giño a la Ilíada, los dos hermanos que siempre aparecen (invocados por Ares) en el momento de la batalla.

 

Para los amantes de las exposiciones artísticas, se expone una reproducción de un telescopio de Galileo (de 1609), esferas armilares, planetarios mecánicos deliciosos (S. XVIII) y globos marcianos de fines del XIX. Es inspirador el artículo de la revista Life de 1965 donde por primera vez se publican fotografías de Marte captadas por el robot Mariner. Escucharemos a Orson Wells (una audición radiofónica traducida al español) inundando una sala para contarnos una curiosidad sobre la histeria colectiva infundada a la que puede llegar el ser humano cuando se difunden historias sobre extraterrestres contadas por voces conocidas por todos.

 

La sección dedicada a los proyectos de futuro de colonización de Marte es realmente interesante: Terraformar Marte. Prototipos como Ice House (2015) o Lava hive project o Mars Utopia son interesantes de ver (de nuevo, alguno de ellos incluyendo la impresión 3D y la participación de hongos y bacterias para poder crear espacios y lagos y hábitats con atmósferas respirables. Existen diversas bases de investigación en la actualidad para entrenar a los futuros astronautas colonizadores de Marte, situadas en lugares de la Tierra donde también las condiciones son extremas (parecidas a las que tendrían que sobrellevar los pobladores). En estas bases  (Concordia, Mars 500 o Halley) los próximos prometeos se entrenan para prepararse a su lanzamiento cuando la técnica lo permita. Como muestra os diré que la historia de este tipo de iniciativas no es reciente, ya tiene unos años. Si tenéis tiempo, podéis pasaros por la exposición de la 3ª planta sobre Norman Foster (él también ha propuesto soluciones de habitabilidad para la luna, mediante técnicas de impresión 3D usando regolitos como materia base para la construcción de habitáculos lunares).

Para amartizar es condición imprescindible que se realice en un espacio de ese planeta que tenga acceso, al menos, a 100 toneladas de agua (para asegurar 15 años de vida mínima de los integrantes de la misión).

No dejéis de proponer vuestras ideas de regulación de este curioso planeta! Una selección de algunas de entre todas las aportaciones de los visitantes sobre las buenas prácticas que deberían ser aplicadas cuando el hombre colonice Marte será enviada a las agencias espaciales. Se exponen, como ejemplo, siete principios que han de regir en el espacio ultraterrestre, de Naciones Unidas, pero ésta quiere ser una iniciativa más para seguir conformando dicho código.

¡Anímate: tú puedes ser el legislador de tu propio futuro!.

lunes, 20 de noviembre de 2017

QUÉ EDUCACIÓN DAN LOS COLEGIOS HOY. QUÉ EDUCACIÓN QUEREMOS PARA NUESTROS HIJOS


Qué maravilloso artículo el que publica hoy el Mundo, en el Día Internacional del Niño.

Me ha reforzado en la idea y manera que en casa entendemos de la educación. A veces llegan las dudas, como a cualquier padre concienciado con este tema, puesto que los colegios de nuestros hijos (o, al menos, al que van los míos) hipnotizan con inputs constantes de flipped classes, con charlas ejemplificadas con vídeos donde niños y niñas tienen una tableta último modelo por cabeza (¡qué pasada!, decimos, dirán), donde nos venden que tenemos colegios tecnológicamente transformados. ¡Qué falacia!. Indaguemos sobre las razones.

¿Pero es que no nos damos cuenta de que cualquier ser humano necesita, primero, ser instruído, tener conocimientos, para después poder acceder a la gran ventaja que nos brinda el mundo online que tenemos hoy?.  Por el hecho de que cada alumno deba tener una tableta que llevar a clase un colegio no se transforma en tecnológico, de hecho puede empeorar habilidades “clásicas” que los niños poseían.

Cuando constato que los niños están perdidos porque los únicos materiales que tienen son unas escuetas presentaciones en power point de un profesor o, tan sólo, unas fotocopias de apuntes del propio profesor (pasadas a formato pdf), me dan ganas de gritar. Con un contenido, la mayoría de las veces, mínimo y escueto. Sin entrenamiento previo, sin compromiso por parte de los educadores en enseñarles el manejo de las herramientas online, sin el esfuerzo que requiere (como en cualquier ámbito de la vida) acompañarles y guiarles en la gestión de la documentación que se les envía, dónde archivarla, cuáles son los “códigos digitales” que aplican en un mundo conectado, no es posible que esos niños, ni con su mejor voluntad, saquen algo en claro y aprendan.

Es ilusorio pretender que ellos solos gestionen con criterio y madurez una información y unos dispositivos en los que no solo tienen acceso a “libros digitales”, sino también a internet, a mensajería instantánea, cámara de fotos y demás app preinstaladas en el dispositivo. Porque, seamos sinceros, ¿no nos pasa incluso a nosotros, adultos, que nos pasamos mucho tiempo diario en estos entornos? ¡Claro que sí!, pues cuánto más les ocurre a menores en pleno proceso de formación personal. Los niños no usan su tableta con fines puramente educativos, sino que se pasan tiempo fotografiando, enviándose mensajes o ¡jugando!, mientras los profesores no se lo impiden porque no se dan cuenta o no se la quieren dar (que eso supone educar y, claro, es ingrato).

A los chavales hay que acompañarles, y lo ha de hacer el profesor (no los padres, que la labor docente siempre ha sido de los primeros, aunque con el constante seguimiento por parte de los progenitores en comunión con aquéllos, por supuesto). Se hace hincapié en la importancia de desarrollar en los niños habilidades tales como argumentación, opinión, debate, presentación en público, habilidades técnico-digitales (que -por cierto- las llevan en los genes, son nativos digitales, así que no nos debemos preocupar). Pero se nos olvida que a éstas se llega después (o también) de haber estudiado filosofía, historia, matemáticas, arte, lengua, tras escribir ensayos, tras leer libros y epopeyas, tras entender a los clásicos.

A elaborar un buen mapa mental se aprende cuando se tienen los conocimientos previos; a hablar en público cuando se ha aprendido a memorizar; a opinar y dialogar y argumentar, siempre es posible cuando existe una base sólida de conocimientos previa.

Ahora están empantallados, desgraciadamente, también en el colegio.

Soy consciente del carácter personal de este post, de la vivencia que tenemos, en particular, con el colegio de nuestros hijos, pero en cualquier caso no dejéis de consultar el artículo recomendado, mucho más correcto, objetivo y, sin duda, contrastado que este desahogo mío.

viernes, 17 de noviembre de 2017

Colección Bergé en Cuatrecasas




Tiene la sede del Despacho Cuatrecasas en Madrid (c/ Almagro 9) una colección interesante de obras de arte de la Colección Bergé (Bergé y Cía es una longeva empresa emprendedora, dinámica, que ha apostado también, como estamos viendo últimamente en el mercado empresarial, por invertir en arte.

La de Cuatrecasas es parte de una colección que la sintonía de ambas marcas ha ido recopilando desde los años 80 y que se exponen permanentemente en los distintos pasillos de entrada y salas de espera contiguas a esta rotonda. Poco más de una docena. Las obras están mezcladas en el propio entorno de la firma de abogados y hasta se confunden con el mobiliario de ésta. Son, decididamente, muestras de arte contemporáneo por las que ambas compañías han apostado siempre en línea con el espíritu emprendedor pero también amante del arte de ambas. Reúnen obras de autores reconocidos internacionalmente: fotografías de gran formato de Rosario López, Ángela de la Cruz (galardonada con el Premio Nacional de las Artes Plásticas 2017), Allan MacCollum, Sebastián Díaz Morales, Martin Creed, el díscolo Moris, Luisa Lambri, Jonathan Borofsky, Rinko Kawauchi, Ibon Aranberri, Roderick Buchanan, Euan Mac Donald, Dora García.

Por si acudes a alguna de sus charlas jurídicas, siempre interesantes, coge uno de los folletos “Colección Bergé en Cuatrecasas” que tienen impresos para mayor disfrute de la visita.

martes, 3 de octubre de 2017

Zuloaga en el París de la Belle Époque. 1889-1914



Mapfre nos abre las puertas -hasta el 7 de enero 2018- del bilbaíno Ignacio Zuloaga.

Las primeras salas van dedicadas a sus comienzos. Rostros macilentos, “La tía Luisa” o “El viejo verde” llenan las paredes. Fruto de su amistad con Émile Bernard Podremos contemplar obras de su gran amigo Émile Bernard (bárbaro su “Mendiants Espagnols” de pieles cetrinas, con ojos estrábicos, y un Autorretrato). 

La exposición también reúne obras de su época netamente parisina que dialogan con otras de autores coetáneos (Pablo Picasso, Henri de Toulouse-Lautrec, Paul Serusier con un “Sous-Bois” con aspecto chinesco, Maurice Denis, Eugène Carrière, Giovanni Boldini con su extraordinario, etéreo, “Retrato de Mme. Charles Max”, o Jaques-Émile Blanche, entre otros) e, incluso, una selección escueta de adquisiciones suyas de sus admirados Goya y el Greco (“Zuloaga Coleccionista”) que fue comprando a lo largo de su vida (no quería ser ingeniero, como pretendía su padre). Es el momento álgido de su imbricación extranjera. Se codea con los intelectuales y aristocracia parisina, coleccionistas rusos (su amigo Ivan Shchukin le difunde la fama en Rusia, Mapfre ha traído el cuadro de “La Rusa”). Amistades importantes que le proyectan fuera de las fronteras francesas. El busto de Mahler, sencillamente único) se lo regaló su amigo Rodin. También él recibe encargos de prohombres de la época, fruto del entorno del que se ha contagiado. Ahora bien, ¿cómo son sus retratos?: vigorosos, con carácter (él no es pintor psicológico de almas y estados de ánimo), adustos, erguidas si están de pie, imponen una fuerza que trasladan al espectador. Son poderosos

Nos paseamos, pues, por un par de espacios en los que se nos presenta un Zuloaga romántico, retratista por antonomasia, incluso con cierto aire simbolista en el uso de estos recursos en muchas obras (algunas en la exposición).

La muestra pretende dar a conocer la faceta internacional de este pintor, tan encasillado a su condición de “pintor del 98” (“la cuestión Zuloaga” se discutía en las tertulias de café de la Generación del 98), cuando –dicen- él mismo no se sentía así, fue víctima del debate de su pertenencia a esa Generación. Pasó un total de 25 años en París, se casó con una parisina aristocrática (su suegro era banquero) y se codeó con la alta sociedad de este país, lo que le originó una fama que llegó muy lejos (aunque en algunos comienzos arrollara Sorolla en las muestras internacionales).

Zuloaga era un pintor con regusto nacional, pero le gustaban las amabilidades y fastos parisinos, ya hemos dicho. Ahora bien, también quería plasmar el carácter e iconografía de regiones de su país. En la sección “Vuelta a las Raíces” se nos aparenta más este retorno patrio (“La merienda”, “El reparto del vino”), la de la España negra, la del siglo de Oro. Es la representación de lo español, de nuevo busca lo originario, lo menos industrial. Las arrugas de la tez que dan sabiduría de la vida difícil, de edad indefinida los cuerpos no doblegados aún a las dificultades del entorno rural, deformidades (el maravilloso “Enano Gregorio el Botero” o “Dª Mercedes”) y grotescos. La humilde condición. Amenizan la sala obras de Picasso (enana y una celestina tan diametralmente opuesta a la de Zuloaga que impresiona), varias celestinas, “un tipo de Segovia” prestado por el reina Sofía. Para terminar: sus “Mujeres de Sepúlvea”, donde el paisaje ya es en sí mismo una representación esencial. Paleta muy empastada, las mujeres nos dan la bienvenida a este pueblecito medieval, sus mantones y arrugas casi se confunden con las líneas de las hondonadas y caminos del pueblo. Retrato + composición paisajística, que tienen la misma expresividad. Él vuelve a España y a la sordidez de lo español, y queda probado con las comparativas de obras de distintos autores expuestas en la muestra.

Internacional y cosmopolita, sin duda, pero encariñado con el imaginario español. Así se entiende mejor la propuesta de Mapfre.

lunes, 25 de septiembre de 2017

AGON, LA COMPETICIÓN EN LA ANTIGUA GRECIA.


("Capitan Trueno", by Nathan Sawaya)

Una exposición vistosa y muy entretenida (una oportunidad para ir con niños, si los tenéis). Agón, o lo que es lo mismo: “competición, desafío, contienda” en griego. En esto nos adentra la exposición de La Caixa en Madrid: “¡Agón!, la competición en la Antigua Grecia”. Inaugura así la Caixa su temporada 2017-2018. Del 14 julio al 15 octubre 2017. Las obras expuestas provienen del British Museum en su integridad.

Los griegos competían para todo (hubo Olimpíadas de 776 a.C. hasta el 394 aprox. d.C) . Su diosa Niké (de la Victoria) abre la muestra para indicarnos que ella será la encargada de imponernos taenias rojas o coronas de olivo si superamos la prueba. Reparad en las figuritas de terracota de una delicadeza extrema representando a dos mujeres jugando a las tabas (no se sabe a cuántas variantes de tabas jugaban, pero sí que había varias y que los niños se ejercitaban en este juego de destreza y habilidad hasta los 7 años). La exposición nos muestra esculturas de las grandes pruebas del pentathlon (pugilato, jabalina, disco, carrera (corrían muy erguidos, como se puede ver en las tinajas) y salto.

Los griegos no hacían trampas (“la rivalidad honorable” que dicen en el folleto de la exposición): estaba totalmente prohibido tirar del pelo, arañar o meter los dedos en los ojos. Si los competidores cayeran en la tentación, se les prohibirá competir de por vida en nombre de su polis en las olimpíadas u otras contiendas. La cabeza de un luchador cubierto por una especie de gorro de natación que le cubre para no sufrir un tirón hace alusión a estas reglas.

Quienes ganaban no recibían dinero, pero sí mucha fama, una pequeña estatua y poemas en su nombre, no pagar impuestos…. eran héroes de por vida que habían representado a su polis natal que les recibía con todos los honores.

Hay una referencia bonita a la presencia de las mujeres en estas pruebas. Las mujeres no podían participar (salvo, por ejemplo, en las fiestas Dionisíacas) en estas competiciones. Una reducida figurita con una mujer hace referencia a la historia de Atalanta e Hipómenes (en ella vemos a una mujer compitiendo).

La sala de las batallas nos ha traído varios instrumentos de batalla en época de las guerras púnicas y un equipo completo de lucha: casco, greva y dorsal.

La sala dedicada a la guerra de Troya también es interesante. Pretende hacer ese paralelismo entre la historia contada por Homero y lo encontrado en los restos arqueológicos. Troya fue aniquilada por los griegos y quemada, si bien no se sabe con certeza (arqueológica) cómo entraron.

Una de las joyas de la muestra es parte del friso del Mausoleo de Halicarnaso, una de las siete maravillas del mundo clásico, que por primera vez ha salido del British. De gran belleza. Prodigiosa la técnica de paños mojados utilizada.

Una buena manera de entrenarnos en las costumbres deportivas de las civilizaciones antiguas!

lunes, 11 de septiembre de 2017

Llovió al alba



“La Naturaleza siempre recompensa inmediatamente, nunca deja asuntos pendientes”

Osho, El Libro del niño

 

Llovió al alba

Mohína, implacable.

 

Me gusta cuando llueve,

Aplaca humos y quebrantos

Destapona polvos

Y corazones ariscos.

Produce el mismo efecto

A las almas deprimidas

Libertando sus angustias

Aplastando el ánimo seco

Igual que al camino polvoriento

Violado por zuecos, ruedas y estruendos.

 

Me gusta cuando llueve

Pues enluce los caducos barros

Conduce tus moscas interiores

A sumideros cercanos

Arrastra liendres a girones

A mundanos coladeros.