martes, 10 de abril de 2018

EDUCAR EN LA MUERTE A LOS HIJOS



En la vida de los niños, entre los 7 y 10 años, aparece de pronto la conciencia de la muerte. La suelen vivir transformada en miedo o más traumáticamente aflorando sentimientos de tristeza honda. En todo caso, no la entienden. La herencia del inconsciente colectivo occidental que les ha llegado no ayuda, cuando en otras partes del mundo, por el contrario, se vive como un estadio más (del concepto) de la vida.

En esos momentos de la infancia tan importantes debemos hablarles sobre ella. No ha de evitarse porque el problema se agrava, se vivirá como un tema tabú del que “si mis padres no hablan, mejor ni comentar”, pensarán los pequeños inconscientemente.

¡Hete aquí que tenemos a un pequeño llorando desconsolado, o confundido, porque la gente y él mismo se va a morir!. No huyamos evitándole el tema. Forma parte de su crecimiento y se merece nuestra cariñosa y sincera respuesta: tan cierta es la muerte como que forma parte del ciclo natural de la vida. Se nace para vivir y morir.

El problema estriba en nosotros, padres, adultos. La angustia que provoca el planteamiento de la mortalidad tiene su origen en el apego a expectativas puestas en una vida que ha de rebosar emociones placenteras. Así, los problemas son 3: las expectativas puestas en nuestras vidas (y que son fuente de frustración en la mayoría de los casos), en la creencia unánime (quién dice lo contrario hoy?) de que la felicidad es sumar placer tras placer, del tipo que sea, cuando –muy al contrario- el placer es efímero pues tan solo se produce cuando se experimenta, desapareciendo inmediatamente después. La felicidad, en cambio, perdura y no la aumenta o disminuye el mayor o menor rango de situaciones placenteras. Por último, el apego a la vida, cuando resulta que estamos de paso y por muy poco tiempo. Aquélla ha de vivirse como un tránsito y ciclo. Lo primero porque no seremos inmortales (aunque nuestra esperanza de vida ha aumentado considerablemente: leed el libro “La vida de 100 años”, muy interesante) y pasaremos a otro estado más tarde o temprano. Lo segundo porque si no hay muerte es porque no ha existido vida, y ésta es un regalo bello a disfrutar íntegramente.

Sin embargo nos aferramos a ella, y el apego genera indefectiblemente su contrario: la aversión. Aborrecemos la muerte, la tememos, y lo transmitimos a nuestros hijos. El principal motivo: porque no vivimos, porque estamos desconectados permanentemente del acontecer, permanecemos en el pasado o en el futuro, jamás conectados al presente. Y con una vida no vivida no es de extrañar que se quiera inmortalizar para ……¡vivirla!. Paradójico, si lo pensáis.

Inculquemos a nuestros niños una manera de discernir sobre la muerte diferente. Para que saboreen el espectacular regalo que es vivir conscientemente, sabiendo que la felicidad está dentro de nosotros, a cada minuto, sabiendo que todo lo que empieza termina, que los contrarios en el universo son los que han posibilitado la existencia y nosotros somos parte de él. Y que tras ese “fin” habrá un nuevo comienzo, unos lo llaman energía, otros encarnación, otros ley de vida, o resurrección en el Señor, que no dejan de ser laderas que escalar para llegar a la misma cumbre.

viernes, 2 de marzo de 2018

QUÉ HAY DE NUEVO HASTA PRIMAVERA 2018 EN MADRID: EXPOSICIONES INTERESANTES



1.-Jennifer  Steinkamp. “Naturaleza Digital”. Espacio Fundación Telefónica. c/Fuencarral 3. Del 23 febrero al 22 abril. Entrada libre. Una exposición de vídeo-instalaciones para indagar sobre las percepciones ante la obra gráfica y un espacio que, con ellas, queda transformado para el descubrimiento individual del espectador. Los niños disfrutarán perdiéndose en él.

2.- CHIHARU SHIOTA. “Remind of…”. Con sus característicos entramados de redes e hilos encuadernando cepillos sin mangos y otras intervenciones. En la Galería Nieves Fernández. c/ Blanca de Navarra, 12. Hasta el 17 de abril. Entrada libre. Horario de Martes es a Viernes de 11.00 a 19.30 h
Sábados de 11.00 a 14.00 h o previa cita. Dejad que los propietarios de la galería os cuenten el espacio que Shiota ha transformado. A los niños les puede gustar también mucho.

3.- Derain, Balthus, Giacometti. Una amistad entre artistas. Fundación Mapfre. Pº Recoletos 23. Madrid. Del 1 febrero al 6 mayo 2018. De 10:00hs a 20:00 hs. Entrada: 3€ (aunque hay descuentos a familias numerosas, jubilados, titulares de pólizas Mapfre, etc.).

Como señala su propia web, se trata de una exposición que explora la amistad de tres grandes artistas del siglo XX: André Derain (1880-1954), Balthus (Balthasar Klossowski) (1908-2001) y Alberto Giacometti (1901-1966). Sus miradas, nunca antes confrontadas, coinciden en la misma exigencia de lo que debe ser la obra de arte. Mucho más allá de la admiración mutua y el sincero afecto que les unieron durante toda su vida, la profunda comunidad estética que existe entre ellos es el hilo conductor de la exposición.

4.- Sorolla y la moda. Museo Thyssen-Bornemisza. Del 13 febrero- 27 mayo 2018. Horario: lunes cerrado. M a D: de 10 a 19hs. Sábado: de 10 a 21 hs. Exposición que analiza la influencia de la moda en la obra de Joaquín Sorolla. (También se puede ver en la sede del Museo Sorolla, Madrid).

5.- Warhol, el arte mecánico. ¿Dónde? Fundación La Caixa, Pº del Prado 36 (Madrid) . Del 1 febrero al 6 mayo 2018. L: 14:00 a 20:00 h. Martes a sábado de 10:00 a 20:00 h. Domingos/festivos de 11:00 a 19:00 h. Entrada general: 4€ (gratuita para los poseedores de una cuenta corriente en La Caixa).

“Una exposición sobre el desarrollo creativo de este archiconocido artista, desde sus inicios como diseñador gráfico en Nueva York hasta su muerte, convertido ya en un mito universal del arte pop. Más de 300 obras provenientes de distintas colecciones públicas y privadas que retratan la evolución técnica y conceptual del arte underground neoyorkino surgido a mediados del s. XX”.

6.- Pessoa, todo arte es una forma de literatura. En el Museo Nacional Centro de Arte reina Sofía (edificio Sabatini, 1º planta). Del 7 de febrero al 7 mayo 2018. L (10:00 - 21:00 h) Martes: Cerrado. M a S (10:00-21:00 h). D  y festivos (10hs a 19hs).

Esta exposición recurre a esos ismos para articular un relato visual de esta escena lusa, reuniendo para ello una selección de obras de José de Almada Negreiros, Amadeo de Souza-Cardoso, Eduardo Viana, Sarah Affonso o Júlio, entre otros, relacionadas con las principales corrientes estéticas portuguesas desde comienzos del siglo XX hasta 1935. Distintos escritos de Pessoa dan cuenta del lugar particular de estos ismos de su cosecha, así como de su carácter distintivo dentro del contexto europeo con alusiones explícitas, por ejemplo, a las diferencias entre el Futurismo y el Interseccionismo. Por otro lado, varias de estas obras reflejan un gusto por lo popular y la idiosincrasia lusa que aparece tanto en el trabajo de los artistas portugueses que viajaron a París, como en el de los extranjeros que decidieron pasar una temporada en tierras portuguesas, caso de Sonia y Robert Delaunay.

6.- El principio Asia. China, Japón y el arte contemporáneo en España (1957 – 2017). C/ Castelló 77 (Madrid). Del 8 marzo al 24 junio 2018. Entrada libre. Horario: L a S y festivos: 11:00–20:00 hs. Domingos: 10:00–14:00 hs.

La exposición, como dice la web, presenta a más de sesenta artistas que han desarrollado su trayectoria artística en España y cuya obra está vinculada, en mayor o menor medida, con Asia Oriental e India.

 

jueves, 22 de febrero de 2018

Cuando los hijos nos enseñan….



Como personas deberíamos ser humildes, como padres aún más. La humildad no es contraria a la erudición ni a la sabiduría, es un modo de posicionamiento, una forma de entender dónde se encuentra el ser humano frente a los que le rodean.

Ayer leía con asombro el título del libro que mi hijo acaba de comprar, “Hiperespacio”, sobre física cuántica y las distintas dimensiones espacio-temporales, los viajes a universos paralelos, la visión alternativa del cosmos, del conocido físico Michio Kaku. No me impresionó tanto que se proponga leer este libro, sino la posibilidad de que me pueda explicar profundamente cuando lo termine (mientras nos dedicamos una merecida merienda fuera) los detalles de lo que haya leído.  Me estremecí porque fui consciente de la revelación, estaba ante mí, me esperaba: ellos son mejores, se merecen toda nuestra confianza y respeto y nos pueden enseñar tantas materias desconocidas para los adultos. Seamos, pues, humildes para aprender de ellos y de sus conocimientos. Me apasiona pensar que un tema que no domino me la pueda contar mi hijo. Si lo pensáis con cariño, es absolutamente tierno y digno de orgullo.

Y estemos profundamente agradecidos de este regalo de la vida, porque debemos considerarlo un regalo: que nuestros hijos tengan unas capacidades mejores que las nuestras no nos hace inferiores, no seamos acomplejados. Casi es peor lo contrario. Si somos capaces de no sentirnos heridos (no es más que el ego que siempre tiene algo que decir, que no aporta y sí resta) cuando nos discuten y contra-argumentan, expresan sus propios criterios, nos enseñan los secretos de la física o las leyes matemáticas del universo (en mi caso), habremos dado entrada a algo mucho más significativo: les estamos diciendo yo no soy infalible, tú también me puedes enseñar, yo me dejo, tú tienes respuestas que son válidas para mí. 

Entonces se produce el milagro. No hay fricción, todo fluye y es bello. El hijo se transforma y entusiasma porque siente que es digno e honra. ¡Dios mío, da lecciones a sus mayores! (y para ellos no es ésta la ley de vida, sino todo lo contrario, los progenitores son los sabios, irremediablemente, ¿o no?). De

No os alarméis porque lo que estáis pensando, sencillamente, no sucederá. No se transformarán en soberbios eruditos que se vayan jactando entre sus amigos de lo (supuestamente) poco entendidos que son sus padres. Démosles ese voto de confianza que tanto nos demandan: ellos no confunden los espacios en los que se mueven. Saben dónde hablar de una cosa y no de otra y en qué foro o grupo. Los hijos, pese a sus disparates, insensateces, incomprensiones, saben en su fuero interno qué posición ocupan en la familia, por tanto no hay miedo a una (imposible) intención de superioridad malsana. Saben de la experiencia, seniority, edad, vida vivida de sus progenitores, son conscientes de las posiciones que unos y otros ocupamos.

Muy al contrario, se sentirán más fuertes internamente, mejor valorados, en comunión con unas personas que, a priori, son la representación de lo correcto y a los que aman tanto (por si se nos ha olvidado esto último, conviene recordarlo constantemente porque no hay mayor amor que el de un hijo a sus padres).  Probadlo, os impresionaréis del resultado.

martes, 20 de febrero de 2018

TOULOUSE – LAUTREC Y LOS PLACERES DE LA BELLE ÉPOQUE




¿Cuándo?: del 8 febrero al 6 mayo

Horario: Laborables y festivos: 11:00 – 20:00 hs.; Miércoles: hasta las 15:00.


Se exponen todos los carteles del artista (33) del artista, junto con otros hasta sumar 65 de autores coetáneos (Alphonse Mucha, Jules Cheret, entre otros). Proceden dela colección completa que posee el Museo de Ixelles (en Bélgica).

La intención del comisariado es clara: adentrar al espectador en la algarabía del espectáculo. El ambiento lúdico y colorido de la exposición envuelve al visitante y le predispone a disfrutar. Para el autor los carteles, una forma de expresión nueva en el mundo del s.XIX, también son productos que merecen la misma importancia que otra obra y a los que dedica especial esmero. Le da un enfoque diferente al de la pintura al uso, dibujando escenas callejeras, dinámicas y ligeras. Toulouse Lautrec revoluciona la pintura en un sentido: la relación del artista con la modelo ya no es el de la musa y un ser superior, el pintor, que la inmortalizará, sino que adquiere una dimensión cercana, donde tanto pintor como modelo se unen en una relación íntima, que hace emanar cuadros de índole totalmente intimista.


Para abrir boca nos encontramos con la famosa Jane Avril, más conocida por ser la protagonista artística indiscutible de la época y que lanzó a la fama al maestro (la clientela hacía cola para verla bailar en el Moulin Rouge). Por supuesto, no podían faltar Aristide Bruant y La Goulue con sus celebérrimos cancanes.

La sala más interesante quizás por sus historias curiosas es la segunda. Obras para publicitarias para revistas literarias o libros). Nos cuentan sus carteles historias como la de “Napoleón” que, tras no ser seleccionado ganador por el jurado, TL mandó editar 100 copias y distribuirlas. O la del “Ahorcado” (litografía para una novela encargada por el diario La Dépêche) absolutamente dramática, iluminada por una vela para dar más extrañeza a la escena) y “La Castellana” (“El Augurio”), tramas funestas que se plasman en estos encargos sin color, claroscuros intensos y fúnebres. Otra litografía (“Babilonia alemana”) contiene la figura caracterizada del Kaiser Guillermo II que la “cuela” como guardia raso que vigila el desfile de caballería ante sus ojos risueños. Le valió un enfado monumental de la embajada alemana.

Para terminar, la sala abovedada de la Fundación nos sugiere una hilera de nuevos productos que se empezaron a comercializar (polvos de arroz para el cutis de las señoras, leche tratada, cremas corporales).  Nos cuenta el inicio del ciclismo como tal debido a los avances técnicos en los materiales de las bicicletas, la aparición del confeti tal y como lo conocemos hoy en día (papelitos de colores redondos en lugar de las bolas de yeso coloreadas que, hasta su prohibición en 1892, eran las que se utilizaban para festejar. O los nuevos oficios, como el del decorador de interiores (cuando el art nouveau arrastraba cada vez más adeptos).

El último cartel (o primero), una “Jane Avril” contorsionada o acogiendo sin tapujos una serpiente que la rodea sinuosa (de 1899) nos desvela cuáles podrían haber sido la nueva concepción estilística del pintor, retorciendo las líneas, truncada por su muerte dos años después.

viernes, 16 de febrero de 2018

Soria, ¿escapada romántica o plan familiar? ¡Tú eliges!


ESCAPADA ROMÁNTICO-CULTURAL:




S. Juan de Duero. Fundamental. Recogido, rehabilitado el interior, si lo visitáis al atardecer, la experiencia es única. La luz que se cuela generosa entre los arcos del claustro remueve las entrañas.
Ermita de S. Saturio: este noble decidió pasar su vida (treinta años según parece) en una cueva, sobre la que después se levantó el templo (suele ocurrir, ¿no os suena ésta misma historia? Lourdes, Fátima, Basílica de Getsemaní…). El paseo es una revelación (recomendable a pie, aunque el coche puede llevarse muy cerca de la ermita, evitándonos recorrer casi la mitad). Duración: una hora (ida y vuelta). El recorrido empieza al otro lado de S. Juan de Duero (cruzando la calle principal de la ciudad). Discurre todo él por la vereda del Duero, por un camino ancho y fácil. Luego se complica, cuando nos acercamos a la ermita, pero sin esfuerzos extremos. Todas las novias se quieren casar allí porque la fase final de la ascensión sucede a pie y los vestidos de novia ondeando níveos al viento o lánguidos sobre las piedras del camino logran que el reportaje fotográfico de ese día tan señalado superen cualquier sueño, como si de un cuento se tratara.
Iglesia del Espino. Soria fue lugar de acogida de Antonio Machado. Al lado de esta iglesia se yergue el olmo que inspiró su conocido y enternecedor poema.
Ruta machadiana: Instituto Antonio Machado (impartía sus clases de francés), Esquina de Teatinos (en esta pensión vivirá el autor y allí conocerá a la que luego será su mujer, hija de la patrona del establecimiento) y  La Laguna negra (y paraje circundante), donde Machado se fue de excursión con amigos (corría el año 1910) y se inspiró para sus obras.

Calatañazor: la que llaman “la fortaleza de Gormaz” y tan codiciada allá por el s. X. Construida por los árabes (965), y donde Almanzor, en la batalla de Calatañazor, perdió su tambor (y mucho más que un instrumento). Es atacada por musulmanes en 1081, el Cid responde violentamente en estos territorios musulmanes. Las calles tienen el encanto de lo medieval. El castillo, con su torre del homenaje para subir, nos regala unas vistas a los campos de Castilla abiertos hasta el horizonte verdaderamente mágicas.
Rello: si tienes tiempo, su rollo es diferente y curioso. No es de piedra: es de hierro, era un cañón del s.XV
S. Esteban de Gormaz: Sin duda hay que ir directos a su Iglesia románica de S. Miguel, una delicia. 1€ la entrada (2€ si es con visita guiada). Silencio y claridad dentro, abandera ser la primera iglesia románica con pórtico, antes que el de la emblemática catedral de Jaca. Rehabilitada en 2007, por dentro merece ver el (sencillo) vídeo que nos muestra las pinturas, firmas de canteros que no se ven a simple vista y el corredor de madera que ya no se conserva. Si sois amantes de los castillos, podéis daros un buen paseo hasta subir al que este pueblo castellano brinda.


Dormir: El Parador de Soria es una opción muy buena. Es moderno, rehabilitado, pero las vistas y el entorno son inmejorables. Recuerda en su conjunto al Palacio de la Magdalena (Santander), aunque en lugar del zoo descansa el cementerio (a distancia de paseo desde el hotel). Si sois románticos, visitad la insustituible tumba de la dulce Leonor Izquierdo, con su plaquita a los pies que dice: “Mi niña quedó tranquila/dolido mi corazón/ ¡Ay, lo que la muerte ha roto/ era un hilo entre los dos!” ¿Primer amor? ¿el verdadero?, ¿quién fue Guiomar realmente: realidad o ficción?, han llovido opiniones de un signo u otro.
Comer: Baluarte. Todo un homenaje que seguro os merecéis. En esta época el menú es único y dedicado a la trufa (este invierno tan soleado… inexistente, ha provocado la aparición tremendamente  tardía de “el oro negro” y de los hongos de temporada. Platos exquisitos, para dedicarles 2 honrosas horas que –seguro- estaréis allí degustándolos.
Si venís de Madrid, un recuerdo: a la ida podéis pasaros (domingos tarde permanece cerrado) por Almazán y comprar en la pastelería Gil sus famosas yemas (¡no defraudan!). Las hay al bombón (recubiertas de chocolate negro) para los amantes del cacao. Hay una zona de cafetería por si os las queréis “llevar puestas” o hacer una parada. La confitería: en medio de un cruce de calles por la antigua N-II, tan sólo hay que desviarse por la indicación de Almazán y seguir, literalmente, la carretera principal de la localidad. Sin pérdida.
 
¿PLAN FAMILIAR? ENTONCES… ¡LOS NIÑOS LO PRIMERO!
Dormir. Parador de Soria (siempre es valor seguro, los niños son siempre bienvenidos y hacen ofertas). El plan está pensado para sábado y domingo.
Numancia. Imprescindible para niños. La entrada incluye la visita guiada (  Resultado de imagen de dibujo de warning: para niños resulta demasiado larga). Pequeños y no tanto disfrutarán de las réplicas de la casas romana y celtibérica que, con todo detalle, se pueden visitar por dentro y una parte de la muralla sobre la que los numantinos hacían sus guardias para la defensa ante los posibles ataques de la legión.
Si, además, les contáis esta historia, la del asedio que duró casi un año, se quedarán prendados. La Historia dice así: los romanos querían la plaza de Numancia, como lugar estratégico para la expansión del imperio. Enviaron durante muchos años legiones incluso a cónsulesSólo hubo una manera de conquistar a este pueblo guerrero y fuerte que plantó cara a los temidos romanos: el asedio. Escipión (nieto del famoso Publio Cornelio Escipión, el que dio muerte a Aníbal) fue el militar escogido. 9 plazas de ejércitos romanos se instalaron en la zona, cortaron toda posibilidad de que los numantinos se abastecieran. Sin suministros ni víveres, ni agua, resistieron como pudieron (comiéndose incluso la piel de sus ropas, o a los que morían para sobrevivir, bebiendo sus propios orines)
Calatañazor: Su castillo, recomendable para niños, que pueden corretear, subir y bajar hasta agotarse mientras sus padres fotografían las espectaculares vistas.


Los beatos y El Burgo de Osma: ¿Qué es un beato? Son códices (libros) iluminados con vibrantes colores (de tintes naturales) que comentan los textos del Apocalipsis de San Juan (escritos en el S.VIII por un monje de San Martín de Liébana). Tienen valor incalculable porque hay muy pocos. En la provincia de Soria hay uno especial: la catedral del Burgo de Osma alberga uno de los beatos más valiosos (dicen) miniado de 1086. ¿Os animáis?
Comer: En Rioseco (camino al Burgo de Osma), en el Restaurante Quintanares, muy recomendable. La calidad/precio verdaderamente buena. Los niños pueden corretear fuera, no se perderán, el pueblo es muy tranquilo y el restaurante está a las afueras. Sin problemas de parking.
Paseo por el Duero. En la ribera del Duero, cerca de S. Juan de Duero, hay un camino (que lleva hasta la ermita de S. Saturio) de agradable tránsito. A la vera del río, los niños pueden correr a sus anchas. Hay una zona muy cuidada cerca del antiguo “Lavadero de lanas”, donde hay un parque de ocio para disfrute de los más pequeños. También al lado de este parque y los columpios y, si el tiempo lo permite, hay un bar/cafetería (“Soto Playa”) con una terraza absolutamente espectacular.
Esta tierra fue también camino del Cid, visitada en su camino al destierro….. pero esa es otra historia.

viernes, 26 de enero de 2018

El tempo en la educación de los hijos



La educación lleva tiempo (mucho tiempo) y paciencia, mucha paciencia. Dos factores que presuponen amor como música del corazón. Pues si no se ama profundamente ni se tiene tiempo (esperar esperanzado), ni tampoco para la confianza (el atributo con mayúsculas de la paciencia), entonces no hay tierra de cultivo para una buena educación.

Siempre hay una sensación de no llegar, de no hacer suficiente, de haber tirado el dinero, el tiempo y el esfuerzo en un campo que se riega pero en el que no salen flores ni frutos.

Educar a un hijo es, en muchas ocasiones, tarea ingrata. Sin duda. La pasión amorosa y nuestra entrega son la gasolina que nos hace no claudicar.

No hay que mirar a la cara del hijo cuando se educa (me lo dice siempre mi madre, que tiene razón acumulada por la experiencia). Un hijo tiene, debe contradecir y poner mala cara, negociar y no asentir a todo. El padre, por su parte, deberá establecer los límites, escuchar y dialogar y negociar, si la situación lo permite, o bien decir no sin “mirar el gesto” taciturno del hijo contrariado. No es agradable, pero esa es la labor del hijo, pues así es como se va a ir construyendo, mientras va probando sus límites, gustos y formándose opinión, aprendiendo y abriendo sus propios caminos.

Ahora bien, nada en la educación se puede arrebatar. El tiempo corre lento cuando se trata de hacer crecer a nuestros hijos.  Como un buen guiso que cariñosamente cuece pausado para engendrar su mejor sabor. La lentitud nos somete a una mayor espera, la educación también. A un hijo no se le pueden Robar sus espacios con nuestras prisas porque crezca, se desarrolle y madure convenientemente. Es trabajo de años, son horas en el parque o de paseo, de charlas teóricamente inútiles a última hora de la noche cuando uno ya quiere enchufar la televisión y evadirse, caricias al ir a dormir porque en ese instante te harán una confidencia. Jugar a la hora de la siesta un fin de semana mientras nos come el sueño.

Comprobamos que la educación de los hijos adolece de excesivo ruido. El silencio en la educación es necesario. ¿A qué nos referimos?: a la capacidad como padres de educar en la calma para conectarnos con nuestros hijos y él consigo mismo. Les hablamos sin tregua, con discursos constantes, cuando a veces lo necesario es lo contrario: callar la cháchara mental y verbal para que aparezca la verdadera clarividencia y rectitud. El silencio implica lentitud y la calma permite dibujar la verdad: la tuya y la de tu hijo.

El agua erosiona pasados los años ¡pues cuánto más ocurre cuando se trata del progreso del ser más complejo de la creación!.

Por tanto, si educamos debemos permitirnos y dedicar tiempo, paciencia, amor (pasión) y silencio (sosiego) de escucha. Así se van construyendo los caminos del alma en el hijo.

El tiempo y esfuerzo dedicados a ellos revierten, aunque la recogida de la mies sea tardía.

jueves, 18 de enero de 2018

William Morris y compañía: el movimiento Arts& Crafts en Gran Bretaña. ¡Últimos días!




Todavía estáis a tiempo de visitar esta exposición en  Madrid, Fundación Juan March (c/ Castelló 77). Fechas: 6 octubre 2017 – 21 enero 2018. Entrada gratuita. Horario: L-DS y festivos: 11:00–20:00; D: 10:00–14:00;

 

Arquitecto, diseñador, empresario en 1861 (Morris, Marshall, Faulkner & Co), pintor, hombre polifacético y culto (miembro, por ejemplo, de la Social Democratic Federation y creador de la Society for the Protection of Ancient Buildings),  comprometido con la sociedad y con la firme creencia en la posibilidad de cambio en cómo entender el mundo (rechazó fervientemente la deshumanización en las fábricas, la explotación de la clase obrera, tan maltratada). Recordemos cómo en esos años Londres apestaba, con un Támesis polucionado y sin sistemas de limpieza de calles. Morris fundador del Movimiento Arts & Crafts quería revalorizar las artes y oficios y la tradición. Esa es la imagen, la de político y humanista, la que nos presenta la Fundación Juan March en su exposición. Aunque también se nos quiere dibujar su faceta de innovador, la de creativo y experimentador y lo consigue por los objetos variopintos que han traído: vidrieras, papeles pintados, telas, incursiones en madera. No sólo se contextualiza el movimiento Arts & Crafts, también tenemos ejemplos en la exposición de su internacionalización a Suecia, Noruega, Finlandia y España (con la comercialización de sus productos y celebración de exposiciones, o encargos como el de la Casa Amatller en Barcelona).

En este punto, la innovación, no podemos dejar de compararle con nuestro español Mariano Fortuny y Madrazo (María del Mar Nicolás, Mariano Fortuny y Madrazo. Entre la modernidad y la tradición, Madrid, Fundación Universitaria Española, 2001) por las búsquedas constantes de la aplicación de los avances tecnológicos que la época brindaba a la pintura, tejidos, fotografía y estampación (Fortuny patentó el llamado Sistema Fortuny, un mecanismo novedoso de iluminación de la escena de los teatros mediante luz indirecta). Morris, hombre de norte, Fortuny, del sur, ambos hijos de aristócratas, ambos artistas totales, enamorados del arte integral como tal, incluyendo el artista artesano que experimenta usando materias primas de otros continentes aplicadas a tejidos y materiales. Si tenéis tiempo, visitad los trabajos (vestidos, trajes y telas brocadas orientalizadas) que se conservan en el Museo del Traje en Madrid.

Es una exposición para mayores y niños. Artes gráficas en toda su extensión (mobiliario, objetos y artículos, cuadros, vídeos explicativos por supuesto). Entretenida para todos, al tiempo que nos descubre un movimiento que tuvo mucha fuerza a finales del S.XIX.